viernes, 17 de abril de 2020


Enojándonos no ganábamos nada
las palabras malas ganaban
entonces dispusimos una sábana en el piso
y otra más otra
acolchado el suelo
andar descalzos sin temor al frío
o a cortarnos con un clavo que anduviera suelto

y en cambio de seguir gritándonos
aplastamos sobre nuestra ropa de cama
lo que no estuviera liso inferido correcto.

Una y otra vez muy fuerte
las huellas de nuestros pies se volvieron oscuras
y al cabo de un rato
habíamos creado una coreografía
un pentagrama dislocado
las notas daban vueltas sobre líneas blancas
amor no había ese día entre nosotros
pero en esa repetición de intimidades fuera de sitio
había una esperanza.








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