miércoles, 6 de junio de 2012

"Baldío".

Creo un camino hacia la casa de enfrente que está en construcción.
Y charlo con los obreros al mediodía, cuando paran para almorzar.
¿No es extraño que en ningún edificio figuren sus nombres?
¿No es extraño que en ninguna inauguración de ningún museo aparezca una fotografía con los rostros de las personas que lo erigieron?
¿No es extraño que haya personas tan importantes y que no nos acordemos de sus caras?
Les propongo que escriban sus impresiones sobre los materiales que utilizan a diario: La arena, la cal, el canto rodado, los escombros.
Ellos escriben sobre herramientas y música.
Materiales y comida.
Herencias y deberes.
Andrés, Luis Ayala, Alberto Daza, Freddy Fretes Aguilar, Fidencio, Tito González, Aldo Centurión Larcia, Ismael Eduardo Martínez, Víctor Rojas, Rodrigo Ruíz.
Reúno sus textos como quien guarda un tesoro.
A su vez les pido a escritoras que compongan un poema a partir de fotografías sobre los materiales que aquéllos utilizan.
Así lo hacen Vanna Andreini, Paola Ferrari, Florencia Fragasso, Paz Garberoglio, Paz Levinson, Paula Peyseré, Liliana Ponce, Jimena Repetto, Noelia Rivero.
Pinto sobre papel manteca formas inacabadas que aluden a esas preguntas y banderas con los colores de sus ropas.
Yuxtapongo el sonido ambiente de una obra en construcción con la música que les gustarían escuchar a los obreros si estuviesen en sus casas.
La escritura y la pintura vuelven extraño lo que es cotidiano.
Si pienso en las personas que son imprescindibles en nuestras vidas y sin embargo no conocemos sus nombres, se me ocurren palabras, telas, papeles y colores que nunca vi.
Encontrarme con lo que imagino también, es dejar la casa y salir al encuentro de otros, formando parte de mi vida afectiva.

Tamara Domenech

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